Archivo
 

Apuntes de asignatura

Artículos de opinión

Crónicas

Cuentos y Poemas

Diseños

Ensayos

Fotografías

Informes

Investigaciones

Portafolio de Diseño

Propuestas Artísticas

Reseñas

Tesis

 

Archivo
 
<Septiembre, 2010>
DoLuMaMiJuViSa
 1234
567891011
12131415161718
19202122232425
2627282930 

 

Buscar en CODICE

 


 

 

Apuntes de asignatura> Fecha de Publicación:
¿Todos somos filósofos? 2009-02-26 15:46:37
Como parte de la Materia: Filosofía de la cultura, se reflexiona sobre el rol que los humanos jugamos como ciudadanos y filósofos de un mundo interdependiente. Al preguntarnos por las cuestiones fundamentales, también contribuimos con nuestra reflexión al mejormamiento de la sociedad.

  

¿TODOS SOMOS FILÓSOFOS?

Fabiola Anel Cuevas López

Aunque entiendo que,  para llamarnos verdaderos filósofos, deberíamos haber estudiado esta área, y que para ejercer como tal, necesitamos algunos documentos que nos acrediten, en este ensayo expongo una idea: cada ser humano es un filósofo en esencia. Pienso que todos los seres humanos, tarde o temprano, nos hemos preguntando sobre cuál es nuestro papel en el mundo como especie y como persona. Y se que nuestro pensamiento se ajusta a un modelo, al predominante de una época, o bien al que mejor convenga a nuestros intereses intelectuales, materiales o espirituales.

Postulo que aprendemos filosofía desde que nacemos. Puedo referirme a mi infancia. Mis hermanos  y yo, desde pequeños, no dejábamos de fastidiar a los tíos con un constante "por qué esto" y "por qué lo otro".  Nos interesaba todo, las causas, los orígenes y las consecuencias de todo lo que veíamos. Aún ahora, ya siendo adultos, continuamos nuestra trayectoria de filósofos, aunque ahora cada quien, con su personalidad ya desarrollada, se orienta en campos distinto.  

Mi hermano mayor quiere saber cómo funciona el cuerpo humano, ¿cómo es posible que, en muchos aspectos, se manifieste como una máquina perfecta y que ésta tengan vida? ¿Cómo fue que llegó a ser todo lo que es?  ¿Dónde radican sus misterios y sus respuestas? Pero no sólo eso, él también quiere saber cómo repararlas, para que se enfermen menos. Quiere un mundo más saludable. Es médico.

A mi hermana,  le interesa  saber cómo funcionan las interacciones humanas y las relaciones sociales; quiere saber porqué unos tienen más y otros menos, porqué unos tienen tanto y otros no tiene nada; ¿cómo es posible que el dinero, siendo una invención humana, nunca da para todos? ¿Por qué el dinero puede ser sustituido por ideas? Quiere  aprender la forma en que se reparte la riqueza que tiene nuestro planeta de una forma responsable y ética. Es economista.

Yo,  por mi parte quiero saber las diferentes  formas en que las personas se comunican, cuáles son los mensajes reales y cuáles son mentiras; quiero aprender cómo se configura materialmente el legado de cada cultura; cómo queda plasmado el pensamiento, los sentimientos y las necesidades del hombre en el arte y en el diseño. Quiero aprender cómo se transmiten correctamente los mensajes visuales y cómo influyen en la educación de la gente; cómo éstas persuaden y modifican el comportamiento de las personas, haciendo cambiar su estado de ánimo para tomar decisiones. Quiero aprender a utilizar estos recursos de manera ética y responsable. Para eso estudio diseño gráfico.

Los tres somos filósofos, y no es que no estemos conformes con el mundo en que nos tocó vivir, es sólo que queremos poner nuestro granito de arena, igual que miles de personas lo intentan en múltiples lugares del planeta, para hacer un mundo más placentero, más humano y menos injusto.  Lo queremos hacer porque entendemos que, de alguna manera, todos estamos interconectados; no sólo a través de una familia o nuestros hijos, sino por todo lo que nos une como humanos. También entiendo porqué otros piensan en forma opuesta a mi: nuestra ignorancia nos vuelve egoístas, extremistas, apáticos o fanáticos, sin darnos cuenta de las necesidades y afectaciones  de los demás.

Creo que cada ser humano es un filósofo de su propia filosofía; cada quien piensa, inventa, recicla y reinventa su propia mentalidad; cada uno es un universo de ideas y es su responsabilidad la forma en que las manifiesta, para bien o para mal. Cada quien sueña y vive sus sueños.  Esto es lo que nos impulsa a vivir y a crear grandes cosas. Al parecer son los sueños lo que nos hace diferentes a otro ser vivo en este planeta. Sólo nosotros soñamos y luchamos por alcanzar esos sueños de volar, de conocer, de crear, de derrumbar muros, de ser iguales,  libres y un largo etcétera.

Esto se relaciona con el tema de la posmodernidad. Si la modernidad es un mundo que rompe con las ideas viejas y los modelos tradicionalistas, la posmodernidad es un shock, es una aceptación de lo equivocados que estábamos. Es a la vez una ideología y una forma de desnaturalización, romper con lo que era natural, o de reestructuración o reconceptualización a nivel mundial. Es un replanteamiento de valores y de filosofías. Se rescatan las costumbres, las religiones tradicionales. En este panorama, no nos queda otra cosa que la incertidumbre,  la fe, y ninguna certeza.  

Se nos dice que la posmodernidad cuestiona la moral, juzga la religión y condena a la juventud; en ella se permite todo y no se define nada. Muchos concluyen que la realidad es artificial y las guerras son mediáticas. Sin embargo, yo lo entiendo como una etapa de transición, de reencuentro con el camino que nos conduce a la verdadera comunicación humana, del ser humano y sus capacidades reales.  Nos lleva hacia un mundo inteligente, tolerante, tal vez laico, pero espiritual. Creo que ya es tiempo de alcanzar esa utopía y en nuestras manos está. No podemos ni debemos esperar más señales.

El lugar es aquí y el tiempo es ahora. Tal vez nos quedan muchas dudas, pero ésa es la vida del filósofo,  no podemos seguir esperando a que algo extraordinario suceda, ni que alguien más haga lo que nosotros mismos debemos hacer: mover al mundo. 

Como conclusión, nosotros los jóvenes tenemos dos grandes retos: inventar, descubrir o redescubrir una ideología verdadera y que sea inclusiva, una nueva filosofía pensada y no una simple moda;   y  del mismo modo, vivir en congruencia con ésta y los valores en perfecto acuerdo, universales.  Hay que mover al mundo poco a poco y aportando lo mejor de nosotros mismos. Echando los peces y no más sales al mar. 

Fabiola Anel Cuevas López es estudiante de octavo semestre de Diseño Gráfico en la Universidad Anáhuac -Mayab. Le interesan la arqueología, la literatura y las comunicaciones humanas.  seiscielo@gmail. com